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Cómo combatir el micromanagement

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¿Conoces el término “micromanagement”? ¿Reconocerías los comportamientos de este fenómeno? Actualmente es una de las quejas más frecuentes en las organizaciones y uno de los comportamientos más nocivos para el rendimiento de las empresas. Es por eso que queremos explicarte de qué se trata para que puedas reconocerlo y evitar sus riesgos.

Micromanagement, significado

El micromanagement, o microgestión, es un enfoque de gestión en el que un gerente o responsable adopta un enfoque muy práctico con los empleados y ejerce un gran control sobre su trabajo.

Se considera una forma de mala gestión, ya que puede ser muy desmoralizante para los empleados y es posible que no rindan al máximo cuando se encuentran bajo la presión de las técnicas de micromanagement.

Durante el micromanagement, el gerente, jefe o responsable controla de cerca a los empleados. Puede controlarles físicamente caminando a través de la oficina y observando lo que hacen.

También, puede monitorear sus actividades de otras maneras, como solicitando informes frecuentes, utilizando software de grabación en ordenadores u observando a los empleados a través de cámaras en el lugar de trabajo. Suele asegurarse de que los empleados sepan que están bajo observación, una táctica de intimidación.

Algunos comportamiento del micromanagement pueden ser más pasivo-agresivos, como devolver repetidamente un proyecto porque no cumple con los estándares del gerente, sin brindar un feedback para que el empleado pueda mejorar. Una gestión autoritaria y subjetiva.

Esta actitud de supervisar en profundidad cada una de las tareas asignadas a uno o más empleados de la empresa, de solicitar continuamente retroalimentación, incluso sobre actividades de muy bajo valor agregado y de querer que todos los trabajadores realicen las actividades asignadas de una determinada manera, es nociva para el entorno laboral y la salud de la propia empresa.

Este estilo de gestión acabará produciendo frustración en los empleados, especialmente en aquellos con más años de experiencia laboral, que se ven obligados a trabajar en un clima de desconfianza, sin poder expresar libremente su potencial.

La imposibilidad de autonomía laboral, desmotiva a cualquier profesional y lleva progresivamente al colapso del equipo de trabajo.

A largo plazo, la persistencia del micromanagement, es  inversamente proporcional a la productividad y a la eficiencia,  además de provocar un aumento exponencial de los niveles  de estrés de gerentes y supervisores.

Los empleados tienen pocas posibilidades de crecer con su limitada independencia bajo el micromanagement. Esto puede provocar errores o negligencia en el trabajo, así como desarrollar resentimiento hacia el gerente y el lugar de trabajo.

Si el personal de recursos humanos no identifica el problema, los empleados pueden quejarse u omitir este paso por completo y renunciar.

La intervención activa de los representantes de Recursos Humanos, es muy importante, aunque no deben caer inadvertidamente en el micromanagement.

Las características del micromanagement

Entre las principales características o comportamientos de quienes promueven este estilo del micromanagement se encuentra:

  • La tendencia al perfeccionismo,
  • La inseguridad y una carencia casi total de inteligencia emocional.
  • La incapacidad de delegar.
  • La revisión continua de los proyectos de otras personas.
  • Corrección de los detalles más pequeños en lugar de mirar el escenario general.
  • Reanudación de trabajos antes de la fecha límite porque cuando encuentran errores.
  • Toma de decisiones sin consultar con el equipo.

El micromanagement también puede ser el reflejo de una cultura organizacional firmemente jerárquica, que lleva a las consecuencias extremas.

La necesidad de la alta dirección de perpetrar una estructura rígida, la necesidad de reglas particularmente estrictas y de un control absoluto, que guía cada proceso y actividad del negocio.

Los conflictos, la desmotivación, la frustración y la falta de aprecio por el trabajo realizado, son solo algunas de las malas consecuencias que genera este estilo de gestión, cuyos efectos, una vez desencadenados, son difíciles de revertir.

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Cómo combatir el micromanagement

Si en tu empresa ejercen este tipo de gestión y sientes la necesidad de hacer algo al respecto, la opción más sensata es comunicarlo de forma abierta y sincera. Sin generar conflictos pero con honestidad y flexibilidad, buscando ayudar al gerente o responsable a comprender qué es lo que no te permite desarrollar el trabajo al máximo de tu potencial.

Una sana gestión debe ser estimulante y para que todo el equipo de profesionales se sienta en condiciones de trabajar de la mejor manera posible.  El primer paso es solicitar confianza y autonomía, demostrando, con resultados evidentes, que estos dos factores impulsan la productividad y el rendimiento.

Si, por el contrario, estás del otro lado y eres tú quien implementa un estilo de gestión de este tipo, te damos algunos consejos que pueden ser útiles:

Reflexionar sobre la necesidad de tener todo bajo control

¿Se trata de inseguridad? ¿Miedo de que cualquier fallo en alguna actividad afecte negativamente su trabajo y su capacidad de gestión? Ser consciente de por qué está orientado al micromanagement es el primer paso para cambiar de dirección.

Establecer prioridades para equilibrar el flujo de trabajo

La diferencia entre gestionar y microgestionar un equipo de trabajo radica en la atención que un gerente o responsable pone en los aspectos “micro”.

Es importante preguntarse, si la necesidad de control sobre una actividad en particular, realmente podría aportar un valor añadido al todo el proyecto o estrategia. Antes de comenzar cada nuevo proyecto, discute con tu equipo cuál debe ser tu nivel de participación, en qué caso y en qué momento será necesaria tu intervención.

Identifica prioridades y asegúrate de que tu energía se dirija sólo hacía lo establecido.

Concentrarse en el "qué" y no en el "cómo"

El rol del gerente o responsable, implica compartir metas y expectativas sobre el resultado final de una determinada actividad.

Es posible que dar instrucciones detalladas sobre cómo lograr un resultado determinado no tenga el efecto deseado. En cambio, si tienes dudas, pregunta a tu equipo cómo planean proceder. Incluso puedes sorprenderte con el enfoque propuesto que, aunque sea diferente al tuyo, podría conducir a resultados igualmente excelentes.

Establecer una comunicación activa con tu equipo de trabajo

Para comprender en qué medida tu estilo de gestión, puede ayudar o dificultar la participación y mejora del desempeño, preguntar explícitamente al equipo de trabajo es el primer paso. Programa momentos de reunión y discusión, así como sesiones informativas al final de cada proyecto para poner sobre la mesa lo que funcionó y lo que no.

Software de medición de productividad, la mejor herramienta para combatir el micromanagement

La tecnología ofrece importantes beneficios en temas de gestión de equipos. Evidentemente, es necesario evaluar la mejor herramienta, aquella que se adapta a las necesidades de la empresa y brinda datos objetivos respetando la autonomía laboral de cada profesional y la privacidad de datos.

EffiWork es el software de medición de productividad de WorkMeter, que permite entender cómo trabajan los profesionales de una empresa, midiendo su desempeño a través de indicadores de productividad y eficiencia.

Gracias a EffiWork es posible analizar el tiempo que invierte cada empleado en determinadas tareas y aplicaciones.

Este sistema de medición de productividad, elimina la percepción de falta de control de los gerentes y responsables, permitiéndoles repartir de forma equilibrada las cargas de trabajo y disminuyendo su nivel de estrés. Mejorando así, la experiencia de todo el equipo de trabajo y evitando una alta tasa de rotación de personal, que es lo que genera el micromanagement.

Con EffiWork, no hace falta que una persona esté físicamente presente y pendiente del trabajo que se realiza, pues promueve la autogestión,  ya que los empleados pueden visualizar sus resultados y realizar una autoevaluación del propio rendimiento, para así optimizar la gestión de su tiempo productivo, lo que permite que logren conciliar mejor la vida profesional y personal, así como sentirse mucho más comprometidos y motivados con la organización.

Incluso, promueve el éxito del teletrabajo o de modelos híbridos de trabajo, ya que permite comparar la actividad profesional realizada en la oficina, como aquella realizada a distancia.

Medir la productividad, aumenta el rendimiento de los trabajadores y promueve una sana cultura empresarial. Está comprobado que una empresa mejora sus resultados cuando los empleados y sus directivos cuentan con soluciones de medición y seguimiento del desempeño, sobre todo si estás se basan en una tecnología automática los procesos y la recopilación de datos.

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