abusamos del control horario

Nuestra obsesión por los horarios ¿abusamos del control horario?

Ya hemos hablado muchas veces sobre los sistemas que existen para el control horario de los trabajadores, sus ventajas e inconvenientes, pero esta vez trataremos el tema desde una vertiente más psicológica y humana, y no de un modo tan mecánico, como sistema de control de trabajadores.Nuestra obsesión por los horarios ¿abusamos del control horario?

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Podemos partir de la base de que toda empresa tiene que controlar sus activos, y tiene que poder cuantificarlos, eso es bien cierto. Producción de unidades, tiempo empleado en cada una, gestión de tareas, atención al cliente, y un largo etcétera de indicadores de productividad que posibilitan que la empresa pueda hacer previsiones a corto, medio y largo plazo.

Sin duda, los indicadores de productividad son algo muy serio, marcan nuestro cuadro de mando integral, pero ¿hasta qué punto puede ser contraproducente efectuar estos controles tan exhaustivos sobre el tiempo los trabajadores? ¿Es realmente imprescindible un control horario? Esa respuesta que tanta gente encuentra tan obvia como un sí, tiene muchos matices.

Empecemos con una empresa que tiene horarios de entrada y salida inamovibles. Eso ya es en sí un control horario, y mucho más si se hace fichar al personal. Evidentemente, existen los agravios comparativos que surgen de que este o aquel llegan tarde y no ha pasado nada, o que incluso miren mal al que sale puntual y se valore más al último que sale. Bien, a ver, ¿Pero no hemos quedado en que hay un horario de entrada y uno de salida? Sucede que al final el único horario a cumplir es el de entrada, pues respetar el de salida no está bien visto. Y además, ¿Quién nos asegura de que ese tiempo de trabajo ha sido productivo? Una hora de entrada, una de salida, nadie nos dice que esa persona haya sido productiva, solamente que ha estado en su puesto de trabajo durante ese tiempo. Resultado: al final la gente no va a trabajar, sino a cumplir.

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Esto se puede extender al horario flexible. Preferido por muchos pero más complicado de supervisar. ¿Cómo actuamos? ¿Utilizamos una máquina para fichar? Es cierto que alguien también puede caer en el engaño de que si alguien sale más tarde de la oficina ha trabajado más, pero también si alguien llega siempre el primero, puede llevarse ese mérito. De igual modo, al final se trata de cubrir una serie de horas de trabajo, pero al menos, con dicha flexibilidad, y un poco de libertad a la hora de organizarse, el personal acaba por trabajar de un modo más cómodo.

Sin duda alguna, esta modalidad es preferida por los trabajadores, pues les permite conciliar su vida con el trabajo, y trabajar cuando son más productivos, pues para algunos las mañanas son más productivas y las tardes son soporíferas, y otros se vuelven productivos cuando los demás compañeros empiezan a marchar, pues sufren menos interrupciones, o trabajan mejor cuando están más solos (¿alguien se siente identificado?). Además, al poder conciliar, tienen una vida personal mejor organizada que no les distrae de sus tareas en el trabajo, lo que acaba repercutiendo positivamente en la productividad.

El problema viene a ser similar. Aunque supervisemos entrada y salida, no podemos saber si realmente los trabajadores son productivos en términos de tiempo, aunque por actitud y felicidad, sí que son más productivos que con un horario más cerrado. Sin duda alguna, existen programas que nos permiten medir la productividad en base al tiempo que trabajamos, pero eso ya lo hemos tratado en otros artículos.

Cada vez más empresas están pasando al modo de tareas realizadas independientemente del tiempo. Están más orientados a la dirección por objetivos, y aunque no sirve para todo el mundo, pues el trabajador tiene que tener una buena autodisciplina y consciencia laboral, es el método más efectivo de trabajo. Básicamente, se trata de poner fechas a tareas y proyectos, y que cada empleado o equipo se organice el tiempo como quiera mientras se cumplan esos objetivos.

Por ejemplo, una empresa embarcada en un proyecto a dos años vista, hace una previsión de estado del proyecto para cada trimestre, y cada trimestre se supervisa que se siguen los planes acordados y que el proyecto está en el estado previsto para dicha fecha. Es el método más efectivo y a día de hoy más utilizado. Ese aumento de libertad y confianza en el trabajador, le permite ser más feliz, más creativo, y mucho más productivo, porque la inspiración y las ganas no nos vienen a todos por igual y justo cuando las necesitamos.

En resumen, la obsesión por controlar los horarios acaba siendo más una curiosidad que genera unos falsos datos de interpretación de productividad, que pueden pasar factura a la empresa, cuando lo que realmente buscamos son resultados. Pongamos metas, retos, y que el tiempo se lo gestione el trabajador, que querrá demostrar su valía para prosperar, generando mejores resultados para la empresa.

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