Luchando contra el absentismo laboral

absentismo laboral

 

Hace ya algunos meses, un gerente me preguntaba cómo podía luchar contra el absentismo laboral en su empresa. Me explicaba que a lo largo del año, justificada o injustificadamente, los trabajadores de su empresa faltaban una media de 10 días laborales cada uno, es decir, algunos no faltaban, y otros, por diversas causas, podían ausentarse de su puesto hasta dos semanas o tres. Y la verdad, es que el absentismo laboral es una de las mayores lacras de este país.

Tipos de absentismo laboral

  • Absentismo previsible y justificado: como podemos deducir, se trata de aquellas faltas por enfermedad, bajas justificadas, mudanzas, días por contraer matrimonio, por paternidad, etc.
  • Absentismo no previsible y sin justificación: son aquellos días en los que se falta y no se justifica porque. Por ejemplo, una gestión personal, que si tengo que acompañar a mi hijo al colegio, que si perdí el tren y no llego, que si me duele la cabeza y mañana ya voy…
  • Absentismo presencial: Es cuando el trabajador acude a su puesto, pero no realiza las tareas asignadas, sino cosas personales, con lo cual no produce para la empresa.

Yo le pregunté a dicho gerente, qué tipo de absentismo laboral es el que más le preocupa. Lógicamente, me dijo que el no previsible y el presencial, dado que el otro no se puede remediar, simplemente sucede y la ley lo regula. Pero ¿Qué hacemos con los otros dos tipos?

Lo primero que le dije es que tiene que analizar o buscar un porque de es absentismo laboral. Lógicamente, no para todo el mundo el motivo es el mismo, pero en algunos casos, el absentismo se produce por culpa de como funciona la empresa, y en otros casos, es el propio trabajador el que se aprovecha de las situaciones. Por lo cual, nos tenemos que preguntar, ¿por qué sucede?

Bien, si el problema es del trabajador, que por el motivo que sea ha decidido boicotear a la empresa, o hacer que le despidan, siempre hay que recurrir a las normas y a la ley para cubrirse y hacer cumplir el contrato laboral que en su día se firmó.

En el caso del absentismo no previsible, la única o mejor opción que tenemos es la de recurrir a la ley. Lógicamente, tenemos que ser benevolentes con nuestros trabajadores, pero sin llegar a la permisividad absoluta, de la que hay expertos en aprovecharse. Lo que significa en que caso de absentismo, deberíamos pedir un justificante, aunque sea con retraso. Si se ha ido al banco, un recibo con sello, y si el tren llegó tarde, también hay justificantes para eso. En el caso de que se reincida, se entrega una notificación de falta por escrito al trabajador avisándole de la falta y  de sus posibles consecuencias.

En el caso de que sea absentismo presencial, el tema es mucho más complicado. Existen expertos en simular que trabajan mucho pero que no hacen nada. Gente que se pasea todo el día por la oficina con papeles en la mano, hablando con todo el mundo, pero no trabaja, sino que se pasea y habla de sus cosas. Eso sí, su omnipresencia en todo el despacho hace creer que trabaja más que nadie. ¿Cómo detectamos este tipo de absentismo laboral?

Este es posiblemente el más complicado de detectar, y no existe una regla fija. Pero si la empresa es organizada, y se sospecha de que alguien no trabaja como debería, se pueden asignar tareas específicas a esa persona, tareas que no puedan hacer otras personas, y ver el tiempo que tardan en realizarse, y con que calidad. Esto determinará si realmente la persona está por lo que tiene que estar, o está por sus cosas.

Otro sistema es recurrir a programas de listas de tareas, o de medir productividad, con lo que podremos saber como trabaja esta persona, tanto individualmente como en proporción comparándolo con sus compañeros.

Ahora bien, ¿Qué sucede si detectamos que no es solo una persona, que es un grupo, y todo nos apunta a que hay un descontento general? ¿Puede la empresa tener la culpa de su propio absentismo presencial? La respuesta es un rotundo sí. Una de las tareas más importantes de una empresa es mantener la motivación de los empleados en un nivel alto, para que sean proactivos y tengan ganas de trabajar, de concentrarse, que noten que luchan por algo, que son parte de un equipo, que van a ganar, que van a ascender, que van a crecer con la empresa. Pero para solucionar esto, necesitaremos utilizar mejores técnicas de motivación.

 

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